Ideas de Libertad y Prosperidad

Septiembre 24, 2008

Algunas Precisiones // Hugo J. Faría

Archivado en: Hugo Faría, Política, Venezuela — libertadyprosperidad @ 3:25 pm
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Mi artículo titulado “¿Cómo llegamos aquí?” del pasado 13 de agosto, lo calificaron algunas personas amigas como falto de balance por no haber señalado más fallas de los gobiernos copeyanos en materia de destrucción de la institucionalidad capitalista. Me indicaron que el nombramiento de los jueces a través del Consejo de Judicatura, creado durante el primer gobierno del presidente Caldera, contribuyó a la politización del Poder Judicial y a la eventual aparición de las tribus judiciales. Esta última observación crítica es cierta y la acepto.

Sin embargo, ni el objeto ni la intención del artículo era poner de relieve quién causó más estragos en materia económica, si los gobiernos adecos o copeyanos. (Otros me señalaron que debí mencionar la desregulación de precios que ocurrió durante los dos últimos años de la segunda presidencia de Caldera). El objetivo, es percatarnos de los numerosos errores que cometimos en materia de política económica, como un primer paso hacia la rectificación, y abrir la posibilidad de hacer planteamientos en materia económica no socialistas ni mercantilistas ante los venezolanos.

No hay aceptación de los errores, ni responsabilidad personal por las decisiones adoptadas. Hace unos tres años hice una presentación en el CEN de AD donde también estaban líderes de Copei. Todos reaccionaron arrogantemente negando la evidencia mostrada. El amigo que me invitó me dijo resignadamente, tenemos que arar con estos bueyes porque son los que tenemos.

La reacción primaria de las personas es a no reconocer errores. De acuerdo al relato del Génesis ni Adán ni Caín reconocieron inmediatamente su falta cuando fueron interrogados por Dios. Por el contrario, Juan Pablo II pidió perdón en Israel y Benedicto XVI en Estados Unidos, lo que sugiere que para reconocer fallas se requiere de una gran calidad humana.

“Socialismo light” Pareciera, quizás con la excepción de Julio Borges, que la oposición lo que desea es “socialismo light” y no el socialismo duro que propone el Gobierno. Pero con “socialismo light” (y su primo hermano el mercantilismo) nos empobrecimos, el ingreso real por habitante hoy es inferior al de 1957. Es decir, si no reconocemos que el socialismo y mercantilismo del pasado, en un entorno de libertades políticas y civiles, fue un factor decisivo en la aparición de los pobres que posteriormente votaron y votan por el presidente Chávez, ¿qué les puede ofrecer la oposición en materia económica a los pobres del país? ¿Le puede prometer, por ejemplo, la devolución de las empresas del Estado, de la renta petrolera, libertad monetaria, abaratamiento del costo de la vida por la eliminación gradual de las barreras al comercio internacional y de las licencias de importación, erradicación de los controles de precios para reducir la exclusión?

Los críticos también objetaron que no reconocí en general el aporte de AD y Copei a la institucionalidad democrática y a Betancourt en particular como padre de la democracia. Aprovecho la crítica, sin embargo, para señalar que sin propiedad no puede haber libertad. La libertad económica es condición necesaria de la libertad política.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”, escribe Cervantes. Dios nos da la libertad, pero lo que permite ejercer la libertad para pensar e incluso para desviarnos del plan trazado por Dios es que somos dueños de nuestros pensamientos y de nuestro cuerpo.

“Mutatis mutandi”, sin propiedad ciudadana no pueden existir en forma permanente libertades políticas y civiles. La piedra angular de la democracia es que el gobierno dependa económicamente de los ciudadanos. Cuando los gobernantes se independizan económicamente de los ciudadanos concentran demasiado poder y la democracia se disipa. Este es parte el problema con las estatificaciones de empresas y particularmente las del petróleo.

Destrucción Cuando los gobiernos de AD y Copei impulsaron la creación de empresas del Estado y estatificación de las existentes en petróleo y hierro, comenzaron a sembrar la destrucción de su principal aporte al país que es la democracia. Los otros errores tenían en común que eran ataques contra la libertad económica y, por tanto, minaban la democracia. Los controles de precios, cambio, tasas de interés, gavetas bancarias, inflación, devaluación, aranceles, licencias de importación, complejidad tributaria, endeudamiento innecesario, salarios mínimos, fundación de la OPEP y Cordiplan, tribus judiciales, son todas violaciones del derecho básico y fundamental a la libertad de contratación y/o confiscación del esfuerzo ciudadano.

Este análisis recoge, en mi opinión, el problema central del país. Atacamos al presidente Chávez, pero no atacamos las causas económicas que lo originaron. En consecuencia la oposición no tiene legitimidad ante los ojos de muchos venezolanos porque pareciera que fundamentalmente lo que desea es el poder, sin resolver el problema de fondo que es nuestra incapacidad para acabar con la pobreza.

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