Ideas de Libertad y Prosperidad

Noviembre 5, 2008

Hugo J. Faría // Economía de puertos milagrosa

Archivado en: Economía, Hugo Faría, Venezuela — libertadyprosperidad @ 12:45 pm
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A los venezolanos nos gusta poner como ejemplos a emular los tigres asiáticos: Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur. Menos atención, sin embargo, le prestamos a un milagro económico que ocurre justo frente nuestras costas: Aruba.

De acuerdo al CIA Factbook (espero no ir preso por citar esta fuente ultraimperialista), el ingreso por habitante de los arubanos es de $21.800 para el año de 2004, mientras el de los venezolanos para el 2007 es de $12.200. De modo que el ingreso por habitante de Aruba es 1.8 veces el de los venezolanos, casi el doble. Tienen una mayor esperanza de vida, menor tasa de mortalidad infantil y mayor índice de alfabetismo que en Venezuela. A pesar de no tener ríos nunca falta el agua dulce ni la electricidad.

La población total estimada de Aruba para 2008 es de unas 101.541 personas. Algunos críticos dirán que esta es la razón por la cual son ricos, porque tienen baja población. Si esta fuera la razón, ¿cómo se explica que en Estados Unidos siendo 300 millones de habitantes las personas viven mejor que cuando eran 200 millones y éstos vivían mejor que cuando eran 100 millones? ¿Acaso todos los países de baja población son ricos? Basta ver el caso africano. Más población puede ser altamente beneficiosa porque supone más producción y además implica mayor cantidad de ideas.

Sugiero que el éxito económico de Aruba se debe a sus políticas e instituciones que inducen a la población a trabajar en actividades que incrementan el bienestar personal y social. La principal actividad económica es el turismo y han desarrollado sectores de la economía compatibles con turismo como una refinería petrolera, banca, casinos, comercio, embotelladoras de Coca Cola, agua y cerveza.

En otras palabras, “sembrar el turismo” no significa pretender producir de todo. Prácticamente toda la comida, ropa, calzado y automóviles son importados, con variedades de refrescos, aguas y cervezas como Polar. Es más, lo que importan excede a lo que exportan y la diferencia es financiada con la compra de activos de la economía hecha por extranjeros, es decir, tienen un superávit en cuenta capital. Esto es propio de las economías con alto crecimiento, déficit en cuenta corriente y superávit en cuenta capital.

Si juzgamos por las opiniones frecuentemente difundidas en los medios de comunicación venezolanos, Aruba tiene una economía de puertos y quizás por ello vemos su modelo de desarrollo con cierto desdén a pesar de que viven bastante mejor que nosotros. Otra manifestación del inmenso daño que nos ha hecho la óptica mercantilista cuya aplicación le encarece la vida a las personas (inconsciencia social), y evita la asignación eficiente de los recursos.

En otras palabras, no tienen, por ejemplo, plantas textiles, ensambladoras de carros ni centrales azucareros pero viven mucho mejor que nosotros. La lección es clara, si la existencia de estas industrias le encarece la vida al ciudadano común es preferible no tenerlas y dedicar los valiosos recursos liberados a actividades que generen bienestar social como podría ser en el caso venezolano el turismo. De modo que en lugar de estar los venezolanos de a pie pobres subsidiando a empresas ineficientes en el sector industrial y agrícola, deberíamos invertir esos recursos en seguridad personal, agua e infraestructura vial y eléctrica para poder desarrollar una vibrante industria turística que genera empleos (que no le encarecen la vida al ciudadano común), y divisas.

Otras ventajas
Otros dos factores dignos de mención son la buena infraestructura legal y la existencia de un tipo de cambio fijo desde hace muchas décadas entre el florín y el dólar. El dólar circula libremente y también suelen aceptar el euro, por tanto se aproximan al modelo de libertad monetaria y el banco central es prácticamente una caja de conversión abocado a la defensa de un tipo de cambio fijo. Obviamente no hay control de cambios, de precios de tasas de interés ni gavetas bancarias. Tienen unas tasas impositivas sobre el ingreso altas que exceden al 50% y no tienen cero aranceles como Hong Kong y Singapur. Nadie es perfecto.

De este análisis se derivan al menos tres enseñanzas. Primero, si somos una economía petrolera debemos desarrollar actividades compatibles con petróleo. Si Dios nos dotó de ventajas comparadas en determinadas áreas esos son los talentos que debemos potenciar y no pretender ser lo que no somos.

Segundo, algunos especialistas se quejan de que importamos mucho. Falso, el problema es que exportamos poco. En economías como las de Hong Kong y Luxemburgo la suma de las importaciones más exportaciones exceden al 150% de sus respectivos PIB. Pero, ¿cómo vamos a exportar más si nos dedicamos a actividades en las que no somos competitivos y además tenemos un monstruoso costo de hacer negocios?

Finalmente, los venezolanos pasamos por Aruba frecuentemente. Es hora de que Aruba y en particular sus instituciones y políticas pasen por nosotros.

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