Ideas de Libertad y Prosperidad

Diciembre 31, 2008

El Boomerang // Rafael Rincón-Urdaneta

Archivado en: Política, Rafael Rincón-Urdaneta, Venezuela — libertadyprosperidad @ 2:35 pm

I

El Presidente Chávez ha anunciado que “convertirá la crisis mundial en algo positivo para el país”, cosa que podría interpretarse de dos formas: la primera, la más conservadora, responde a la intención de sacar provecho de una situación adversa. La segunda lectura, que es la que más se ajusta al carácter mesiánico del gobernante, sugiere que su poder logrará mover las fuerzas necesarias para torcer el destino y salvar a la Nación.

Hace pocas semanas, el líder revolucionario había jurado que la crisis no tocaría a Venezuela porque el socialismo la había blindado contra cualquier clase de embate, por violento que éste fuera.  La Venezuela socialista y bolivariana, por el sólo hecho de serlo, estaba a salvo del cataclismo capitalista, que de las putrefactas y moribundas sociedades burguesas sólo dejaría las cenizas. Inexorable es el glorioso nacimiento de la nueva civilización socialista global desde la cuna de Bolívar… ¡aún cuando los precios del petróleo conspiren en su contra!.

Ahora, pues, el discurso ha cambiado. Y aunque el advenimiento del socialismo, primero a escala regional y luego planetaria, sigue siendo irrefrenable, parece que la famosa crisis sí va a tocar a la Venezuela monoproductora. Claro, las consecuencias satánicas del capitalismo son tan horribles y tremendas, que al menos los pedazos que saltarán por los aires caerán sobre el Bunker socialista, dentro del cual la economía se ha administrado de manera perfecta. Pero el socialismo saldrá fortalecido. La cosa no pasará de uno que otro rasguño y del pánico pasajero que los ex – oprimidos, ahora revolucionarios socialistas, sufrirán, mientras “allá afuera” el cielo habrá caído sobre las cabezas de los capitalistas.

II

Así será de borrascoso y oscuro el porvenir que se avecina, que “el único que puede gobernar el país” se muestra preocupado. Pero, en fin, si tomamos el anuncio presidencial como la idea de sacar provecho de la adversidad, no habría tanto de qué preocuparse. Total, es lo que hacen las personas exitosas que, con buen juicio y responsabilidad, logran maravillas en las peores situaciones. Aunque supone una ingenuidad rayana en la grosera estupidez, podríamos dar el beneficio de la duda al Economista en Jefe, de no ser por la idea de disminuir la dependencia de las exportaciones petroleras, incrementando las de “café, cacao y turismo”.

A estas alturas de la historia, estar pensando en el café y el cacao, los productos venezolanos de siglos pasados (de los que el XIX es de la máxima preferencia del Comandante) es bastante mediocre. Ese lujo se lo pueden dar, por ejemplo, Colombia, Brasil y Costa Rica, que han hecho de sus cafés, gracias al arduo trabajo de años, prestigiosas marcas con las que compiten cómodamente en los mercados internacionales. Sobre el cacao, sépase que el venezolano es de primerísima calidad, pero para hacer de él algo rentable es preciso mucha experiencia (know how), tecnología y una gran vena empresarial. No es con discursos y criterios socialistas que el cacao venezolano, por celestial que sea, va a competir en el mundo y menos aún va a mitigar la dependencia petrolera (podría preguntarle el Empresario en Jefe al “Padre Fidel que estás en los cielos”, si no es con capitalismo puro que promociona sus habanos en el extranjero).Y se va a necesitar mucho más que suerte para lograr algo decente a fuerza de improvisación, cuando luego de 10 años ha descubierto la administración revolucionaria que “la próxima potencia mundial que derrocará al Imperio” tiene una economía pavorosamente vulnerable. ¡Oh sorpresa!

La propuesta turística es aún más fantasiosa. Venezuela, tristemente y no obstante sus atractivos turísticos, es lo último que podría recomendarse a un amigo para vacacionar (y lo primero al peor de los enemigos). Sería bastante más seguro pasar unos días en Iraq, en Afghanistán o en cualquier país africano, donde de la nada se forma una revuelta con bastante palo, cuchillo y sangre.

Desde que el visitante llega a Venezuela, a menos que la suerte y alguna protección divina muy fuerte le acompañe, es víctima de toda clase de abusos y delitos, cometidos por maleantes uniformados y no uniformados. Las maletas, misteriosamente, llegan abiertas y más livianas. El encuentro con el funcionario revolucionario o con el honorabilísimo Guardia Nacional, casi invariablemente, resulta en la segura extorsión y en varios dólares menos en la billetera, sea mediante la solicitud abierta o mediante la sustracción furtiva durante el proceso de revisión. Luego viene la aventura con el tercer asaltante, que es el maletero, previa a la cuarta en la que interviene el taxista, empresario independiente del delito o miembro de una organización con ramificaciones en el mismo aeropuerto. Si no actúa sólo, lo hace con amigotes motorizados o similares, que emboscan al ya maltrecho turista para despojarlo de lo que queda. Pasado todo esto, y para resumir, viene la aventura del Hotel, siendo los 5 estrellas los más peligrosos, donde se le roba al visitante su dinero y su computador personal (no se salvan ni los altos oficiales rusos de visita en el país ni los representantes de organismos internacionales u otros gobiernos). Ninguna de las anteriores situaciones exonera al inocente de ser asaltado, violado, golpeado o asesinado, tanto por ladrones como por sus colegas policías y guardias, en cualquier rincón del “país más bello del mundo”. Pregunto: ¿De qué turismo está hablando el Empresario en Jefe, único ser viviente capaz de dirigir los destinos de un pueblo de seres tontos y desorientados? ¿Del extremo de aventura? ¿Turismo de adrenalina?

III

La estrategia es clara: ahora que el boomerang bolivariano de la irresponsabilidad y la ineptitud administrativas se avecina velozmente con la clarísima intención de arrancarle la cabeza a la sociedad venezolana de un sólo golpe, el Líder ha optado por tratar de reactivar su imagen de Mesías – de Ungido – con ofertas baratas y tercermundistas, cosa aparentemente conveniente para que el referéndum sobre su permanencia eterna en el poder sea un debate entre el hundimiento – el cocimiento en la paila más tenebrosa y caliente del infierno capitalista – y la salvación socialista. El problema es que el Redentor y sus apóstoles no son tan divinos… y como equipo de gobierno son un chiste trágico, tal como lo ha demostrado la verdadera década perdida. Parafraseando a Daniel Brühl en Good Bye Lenin: el boomerang bolivariano se aproxima “con la inexorabilidad de un tanque ruso”.

Diciembre 11, 2008

Consolidando la estupidez política: Medio siglo de castrismo // Rafael Rincon-Urdaneta

Archivado en: Política, Rafael Rincón-Urdaneta — libertadyprosperidad @ 12:15 am
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“Recuerden que Cuba todavía está en transición y la Revolución Cubana tiene 50 años, es decir, no se ha consolidado”. Así lo expresó hoy el ex fiscal venezolano Isaías Rodríguez, presentando la perpetuidad en el poder de un hombre, de un pensamiento único y de un proyecto de eterna duración como la cosa más normal en una sistema que está “instalando la verdadera democracia”.

Si una revolución es la tentativa violenta de derribar las autoridades políticas existentes y de substituirlas con el fin de efectuar profundos cambios en las relaciones políticas, en el ordenamiento jurídico constitucional y en el ámbito socioeconómico, cabe preguntarse: ¿qué demonios es lo que Fidel no ha podido consolidar en medio siglo?

Cuba es, siendo generosos, un país social, política y económicamente detenido en el tiempo, no por bloqueo imperialista alguno, que no existe (basta ver las estadísticas oficiales de comercio de Cuba con más de un centenar de países), sino por el que Fidel ha impuesto a una sociedad a la que ha convertido en su rebaño personal y a la que debe contener por la fuerza para que no huya despavorida del paraíso terrenal. Eso está más que consolidado, gracias, además, a la complicidad de quienes aman las revoluciones mientras se produzcan bien lejos y mientras mantengan activo el mercado de las ideas políticas que les dan de comer.

La consolidación de algo se da mientras ese algo tenga cosas por lograr. Y en tanto hecho posible en lo “no concluido”, la consolidación tiene sentido. Pregunto entonces: ¿qué es lo que no está concluido en una paralizada Cuba, en un país cuya clase gobernante revolucionaria no puede ser más groseramente conservadora y tozuda? ¿Contra quién está aún luchando la revolución cubana? ¿Contra el sistema capitalista, que tiene infinitas posibilidades más que el castrismo de adaptarse a los tiempos y de sobrevivir a las peores crisis, mientras el anticapitalismo lleva décadas jurando que está enterrado? 

Yo creo que lo único que no se ha consolidado en Cuba o, mejor dicho, en la monarquía sin corona de los Castro, es la sensatez, por no decir algo más despectivo. Y no me digan que tratamos de imponerle a Cuba un concepto de desarrollo ajeno a su cultura y deseos, cuando Fidel no se atreve a permitir la libre salida del país por el riesgo quedarse sin un alma a la que pueda mandar. ¿O es que acaso arrojarse en balsa improvisada hacia Miami y evadir tiburones es el deporte nacional de los cubanos o una demostración del avance de la ingeniería náutica revolucionaria?

Diciembre 3, 2008

Hugo J. Faría // Escasez de conciencia social

Archivado en: Economía, Hugo Faría, Venezuela — libertadyprosperidad @ 2:58 pm
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Felicito a Cedice Libertad, en particular a su junta directiva y equipo gerencial, por los videos relativos a la defensa de la propiedad privada bien habida, un derecho natural que todos podemos compartir simultáneamente, inherente al ser humano y fundamento del progreso material. De haber insistido, nosotros como sociedad, más en el pasado en este tipo de defensa y la consiguiente toma de conciencia sobre su importancia no seríamos un país socialista y mercantilista sino capitalista y próspero. Thomas Jefferson, tercer presidente de la gran nación americana, claramente lo señalaba: “el costo de la libertad es la eterna vigilancia”. Siempre habrá individuos que desearán menoscabar tu propiedad y por tanto tu libertad, ergo, la necesidad de defender públicamente la propiedad e informar a las personas sobre sus beneficios.

Hay dos aristas de gran relevancia relativas a la propiedad privada en Venezuela sobre las cuales también debemos insistir. Primera, la propiedad del petróleo, la cual la he abordado en artículos recientes donde abogo por la devolución de las acciones de las empresas estadales a sus legítimos dueños que son los ciudadanos y que los impuestos que pagan las empresas petroleras las recibamos los venezolanos por nacimiento mayores de 18 años para que el Estado viva de los ciudadanos, fundamento de la democracia.

La segunda arista tiene que ver con los derechos de los consumidores a poder comprar el bien o servicio más barato que se produzca sobre la faz de la tierra. La violación de este derecho en Venezuela es ubicua y además es legal.

Poder de compra Las barreras al comercio internacional constituyen una reducción del poder de compra de los ciudadanos. El tener que pagar más por los automóviles, calzado, alimentos, bebidas, y ropa, entre otros, en virtud de los aranceles, licencias de importación, prohibiciones expresas de importación (carros usados) y retrasos innecesarios de diversa índole a las importaciones, constituye una violación legal, pero no legítima, de derechos de propiedad.

Si voy por la calle y a punta de pistola me quitan mil bolívares, Dios no lo quiera, todos coincidimos en que se trata de un robo. Si por el contrario alguien me pide mil bolívares (“fuertes” por supuesto), y consiento en darlos no es un robo porque mi reducción de ingreso personal fue voluntaria.

Pregunto, ¿a quién de nosotros los venezolanos se le pidió nuestro consentimiento para pagar más por productos de consumo diario? Es decir, ¿a quién se le consultó si deseaba que su ingreso fuera reducido como consecuencia del encarecimiento innecesario de muchos bienes y servicios básicos? ¿Cree usted que de haber sido consultados, la mayoría de los venezolanos hubiésemos aprobado el encarecimiento innecesario de la vida?

Insisto en lo de innecesario porque antes de la imposición de la barrera al comercio internacional teníamos acceso al producto a un precio menor. Por ello estas medidas suelen ser adoptadas coercitivamente, no consultadas al soberano y muchas veces sin aprobación de la Asamblea. ¿Acaso alguien quiere ganar menos?

No estoy sugiriendo una reducción inmediata a cero de las barreras al comercio internacional. Sugiero hacerlo en forma gradual y unilateral, aunque en un sentido estricto lo de gradual equivale a que si un marido abusa de su esposa dándole todas las noches 10 puñetazos, él promete reducir el numero de golpes gradualmente hasta llevarlo a cero.

Lo de unilateral es porque si queremos abaratarle la vida a nuestros ciudadanos pobres no es necesario hacerlo en un marco de tratado de comercio internacional. Éstos equivalen a que un gobierno reduce sus barreras y, por tanto, respeta el derecho de propiedad de sus ciudadanos si el otro gobierno hace lo mismo. En otras palabras, si tú dejas de ponerte hediondo yo también me quito la hediondez.

Además de respetar los derechos de propiedad, propiciaríamos un entorno de competencia que fortalecería a las industrias situadas en el país y nos dedicaríamos a actividades económicas generadoras de bienestar y de empleos que no encarecen la vida. La existencia de una actividad económica no se puede justificar porque genere empleos. Si éste fuese el objetivo sería muy sencillo alcanzarlo. Si vamos a construir una carretera no usemos tractores, démosle palas a los trabajadores y generamos más empleos; y si les damos cucharas crearíamos aún más empleos.

La reducción del costo de hacer negocios es también esencial para desarrollar una industria que genere bienestar. Quizás los amigos industriales no insisten más en reducir el costo Venezuela porque enfrentarían más competencia al reducir las barreras de acceso.

Si deseamos un país de propietarios necesitamos ser respetuosos de la propiedad de todos y por ello debemos eliminar las barreras encarecedoras de la vida. Además, no puede haber un país de propietarios viable donde los ciudadanos no son los dueños de las principales actividades económicas como es el caso del petróleo.

hugo.faria@libertadyprosperidad.org

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