Ideas de Libertad y Prosperidad

Julio 20, 2009

Rayados // Hugo J. Faria

Archivado en: Economía, Hugo Faría, Política, Venezuela — libertadyprosperidad @ 12:03 am

Aunque el concepto de libertad es uno se suelen distinguir tres dimensiones de la libertad; la económica, política y civil. La económica es protección a la propiedad privada bien adquirida, es decir, sin uso de coerción, fraude o robo. La política viene dada por la capacidad de elección de los gobernantes en forma transparente y la civil por la libertad de expresión y de culto religioso. La persona convencida de las bondades de vivir en un mundo libre las quiere todas. Es como el padre que tiene tres hijas, las quiere y defiende a todas por igual.

A pesar de esta realidad los líderes de la oposición, de toldas políticas, medios de comunicación, sociedades civiles e intelectuales defienden las libertades políticas y civiles pero no las económicas. Por ejemplo la inflación y devaluación, las cuales confiscan riqueza de los pobres que es transferida hacia los ricos. ¿Acaso los medios de comunicación, los políticos, representantes de asociaciones civiles e intelectuales enfatizan la necesidad de eliminarla? Todas estas personas han visitado Panamá, ¿por qué no luchan por la implantación en Venezuela de su sistema de libertad monetaria el cual protege el fruto del esfuerzo ciudadano mejor que cualquier otro sistema?

Diría que en buena parte porque no son genuinos defensores de la libertad, defienden la propiedad privada de los dueños de algunas empresas o los intereses de un gobierno perverso, los cuales son beneficiarios de la inflación y devaluación, pero no la propiedad privada del ciudadano común.

Los electores los perciben como no creíbles porque su agenda no contiene planteamientos que convenzan al ciudadano de a pié que con la salida del presidente Chávez su condición material va a mejorar y ante esta incapacidad sólo les queda criticar al Presidente, desear su fracaso y defender las libertades políticas y civiles. En consecuencia están rayados.

En forma abrumadora la principal estrategia de la oposición es la de formular críticas negativas al gobierno. Incluso plumas liberales como Mary O´ Grady o Álvaro Vargas Llosa al juzgar por lo que escriben, el que no vive en Venezuela creería que la oposición es perfecta porque nunca es criticada constructivamente, mientras el gobierno es el único malo de la partida. Este sesgo no ayuda a ganar la buena voluntad de los electores. Se trata de una estrategia equivocada. Tanto Mary como Álvaro deberían contribuir a convencer a la oposición de un cambio de estrategia que esté más centrada en el bienestar del ciudadano y menos en el Presidente, quien además es popular.

Se habla de un posible estallido social. No lo veo muy probable porque, ¿acaso el ciudadano va a arriesgar su vida por unas propuestas que no contienen el fermento necesario para mejorar su condición material? ¿La causa por la que se lucha es suficientemente noble para perder la vida? Resulta que estos ciudadanos con libertades políticas y civiles no salieron de la pobreza.

Se habla de la necesidad de ir a un consenso, un pacto social. Para ello es necesario ponernos de acuerdo sobre el modelo económico que sea capaz de mejorar el nivel de vida de los venezolanos. El problema está en que tanto gobierno como oposición lo que profesan es socialismo, apoyados por un empresariado mercantilista. En consecuencia, ¿qué alternativa válida le pueden ofrecer a los electores que mejore su condición material?

Para llegar a un consenso necesitamos empresarios que apoyen una campaña mediática donde se venda la idea de libertad monetaria, cero aranceles, renta petrolera para los ciudadanos (mejor que misiones), acciones de Pdvsa en manos ciudadanas (no y que ahora el petróleo es de todos), donde se muestre cómo la pobreza se ha reducido en el mundo gracias a la implantación progresiva de prácticas capitalistas. ¿Dónde están esos empresarios?

Noto que muchos se están yendo a otros países como Colombia, Panamá y Estados Unidos y aunque dadas las circunstancias la huída es natural, también dicha huída es el testimonio de una batalla que no fuimos capaces de dar, de una ausencia de liderazgo, porque estamos acostumbrados a obtener beneficios en forma perversa, destruyendo competencia y no generando bienestar.

Como no hemos dado la batalla por la defensa de las libertades económicas nos hemos dado un país donde las libertades civiles y políticas son precarias. Donde la vida no es respetada, donde amigos como Germán García están desaparecidos, en fin un país donde no hay mucho futuro y la oposición sigue insistiendo obstinadamente en una estrategia fracasada que en el fondo preserva los privilegios adquiridos legalmente de políticos y empresarios, pero los ciudadanos le ven las costuras.

Los gesta que realizaron nuestros próceres puede calificarse como propiciadora de la independencia de España pero no de la libertad ciudadana. La historia se repite porque los líderes de la oposición buscan la independencia del presidente Chávez pero no la libertad, particularmente la económica, de los venezolanos.

Marzo 12, 2009

El Paquete de Obama // Hugo J. Faría

Archivado en: Economía, Hugo Faría, USA — libertadyprosperidad @ 11:36 am
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El Congreso americano aprobó un plan de estímulo a la economía de unos 800 millardos de dólares en el cual un 60% consiste en más gasto público y un 40% es de reducción de impuestos. Muchos economistas dudan sobre la capacidad del plan para sacar a la economía de la recesión.

Mayor gasto público no necesariamente estimula la economía porque los recursos gubernamentales provienen del sector privado en forma de más impuestos o de más deuda, que eventualmente se traducirá en más impuestos. Es decir, ¿si transfiero recursos del bolsillo izquierdo al derecho y erogo del derecho, (gastando menos del izquierdo) cómo puede esto ser estimulador de la economía? Aunque usted no lo crea, en la mayoría de nuestras universidades se enseña no solo que el mayor gasto público estimula sino que tiene un coeficiente multiplicador. Es decir, el Gobierno incrementa el gasto en cinco y la producción nacional aumenta en 25.

Esta visión forma parte del keynesianismo la cual deifica la acción gubernamental, contribuyendo a justificar otras intervenciones aun menos deseables como son los controles de precios, de cambio, de tasas de interés, expropiaciones de empresas y barreras al comercio internacional, promotoras de prácticas mercantilistas. Además, la injerencia gubernamental se suele enseñar divorciada de realidades de economía política porque supone que el Gobierno es benevolente. Es decir, que los políticos son ángeles dispuestos a trabajar por el bien común y no por su bien personal, el cual puede estar muy alejado del bien común.

¿Acaso en Venezuela el mayor gasto público no aumenta la actividad económica? La respuesta es sí en el corto plazo porque viene financiado por los impuestos que en definitiva pagan los consumidores extranjeros cuando compran el petróleo venezolano. No obstante, a pesar del mayor gasto que experimentamos con CAP I y II y con la administración actual vemos cómo se derrumba el crecimiento y revertimos al estancamiento crónico. Si los impuestos que pagan las compañías petroleras los recibiéramos los venezolanos y posteriormente el Gobierno nos cobra impuestos para gastarlos, obviamente de existir estímulo sería escuálido.

Es más, no existe evidencia econométrica congruente con la existencia de un coeficiente multiplicador del gasto público en el exterior ni en Venezuela. Algunos gastos gubernamentales tendrían como máximo un impacto de 1.5.

¿Significa esto que el Gobierno no debe intervenir en la economía? No conozco economía alguna en el mundo con habitantes ricos sin gobierno. El Gobierno tiene la función insustituible de intervenir para proteger los derechos básicos humanos como la vida, libertad de expresión y protección a la propiedad privada bien habida entre otros. Es más, debe crear la infraestructura legal y reguladora promotora del buen funcionamiento de los mercados.

Por ejemplo, ¿qué deben hacer los directores y altos ejecutivos de las compañías automotrices americanas y bancos: a) pedir ayuda al ciudadano común a través del Gobierno o b) invocar Bankruptcy capítulo 11? La gran mayoría de las compañías que piden protección contra los acreedores bajo el capítulo 11 son reestructuradas y suelen emerger viables, es decir, no son liquidadas. Apelar al capítulo 11 es un mecanismo donde la protección gubernamental contra los acreedores propicia la confianza y viabilidad del sistema financiero y le permite a empresas en un contexto ordenado deslastrarse de deuda que las hace inviables. ¿Por qué los directores y altos ejecutivos son renuentes a invocar esta protección legal promotora del buen funcionamiento de los mercados? Un factor importante es porque suelen perder sus puestos de trabajo.

El otro elemento del Paquete de Obama, la reducción de impuestos, presenta varias fallas.  No trata a todos los ciudadanos por igual y por tanto viola el Estado de Derecho porque le reduce los impuestos a unos y a otros se los aumenta. Le “reduce” los impuestos a algunas personas que no pagan impuestos, por tanto se trata más de beneficencia que de estímulo. Al subirles los impuestos a las personas que ganan más de $250,000 está desincentivando al segmento más productivo, innovador y creador de la economía americana, porque cuando los americanos acumulan riqueza suele pesar más el know how que el know who.

Aunque los americanos sufren las segundas tasas impositivas más altas del mundo a nivel corporativo, que encarecen el costo de hacer negocios, el presidente Obama nunca plantearía una reducción de dichas tasas porque estaría ayudando a los ricos americanos.  En otras palabras, tiene serios conflictos de lucha de clases de inspiración marxista.

Lo más probable es que no habrá estímulo. El desplome reciente de los índices de acciones lo sugiere. Hay incluso serias dudas sobre el estímulo del mayor gasto público promovido por Roosevelt durante la depresión.  En 1937 hubo una recesión en la depresión.  Sin embargo, sí habrá mayor poder de los políticos amparados en el paraguas de Lord Keynes.

hugo.faria@libertadyprosperidad.org

Diciembre 3, 2008

Hugo J. Faría // Escasez de conciencia social

Archivado en: Economía, Hugo Faría, Venezuela — libertadyprosperidad @ 2:58 pm
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Felicito a Cedice Libertad, en particular a su junta directiva y equipo gerencial, por los videos relativos a la defensa de la propiedad privada bien habida, un derecho natural que todos podemos compartir simultáneamente, inherente al ser humano y fundamento del progreso material. De haber insistido, nosotros como sociedad, más en el pasado en este tipo de defensa y la consiguiente toma de conciencia sobre su importancia no seríamos un país socialista y mercantilista sino capitalista y próspero. Thomas Jefferson, tercer presidente de la gran nación americana, claramente lo señalaba: “el costo de la libertad es la eterna vigilancia”. Siempre habrá individuos que desearán menoscabar tu propiedad y por tanto tu libertad, ergo, la necesidad de defender públicamente la propiedad e informar a las personas sobre sus beneficios.

Hay dos aristas de gran relevancia relativas a la propiedad privada en Venezuela sobre las cuales también debemos insistir. Primera, la propiedad del petróleo, la cual la he abordado en artículos recientes donde abogo por la devolución de las acciones de las empresas estadales a sus legítimos dueños que son los ciudadanos y que los impuestos que pagan las empresas petroleras las recibamos los venezolanos por nacimiento mayores de 18 años para que el Estado viva de los ciudadanos, fundamento de la democracia.

La segunda arista tiene que ver con los derechos de los consumidores a poder comprar el bien o servicio más barato que se produzca sobre la faz de la tierra. La violación de este derecho en Venezuela es ubicua y además es legal.

Poder de compra Las barreras al comercio internacional constituyen una reducción del poder de compra de los ciudadanos. El tener que pagar más por los automóviles, calzado, alimentos, bebidas, y ropa, entre otros, en virtud de los aranceles, licencias de importación, prohibiciones expresas de importación (carros usados) y retrasos innecesarios de diversa índole a las importaciones, constituye una violación legal, pero no legítima, de derechos de propiedad.

Si voy por la calle y a punta de pistola me quitan mil bolívares, Dios no lo quiera, todos coincidimos en que se trata de un robo. Si por el contrario alguien me pide mil bolívares (“fuertes” por supuesto), y consiento en darlos no es un robo porque mi reducción de ingreso personal fue voluntaria.

Pregunto, ¿a quién de nosotros los venezolanos se le pidió nuestro consentimiento para pagar más por productos de consumo diario? Es decir, ¿a quién se le consultó si deseaba que su ingreso fuera reducido como consecuencia del encarecimiento innecesario de muchos bienes y servicios básicos? ¿Cree usted que de haber sido consultados, la mayoría de los venezolanos hubiésemos aprobado el encarecimiento innecesario de la vida?

Insisto en lo de innecesario porque antes de la imposición de la barrera al comercio internacional teníamos acceso al producto a un precio menor. Por ello estas medidas suelen ser adoptadas coercitivamente, no consultadas al soberano y muchas veces sin aprobación de la Asamblea. ¿Acaso alguien quiere ganar menos?

No estoy sugiriendo una reducción inmediata a cero de las barreras al comercio internacional. Sugiero hacerlo en forma gradual y unilateral, aunque en un sentido estricto lo de gradual equivale a que si un marido abusa de su esposa dándole todas las noches 10 puñetazos, él promete reducir el numero de golpes gradualmente hasta llevarlo a cero.

Lo de unilateral es porque si queremos abaratarle la vida a nuestros ciudadanos pobres no es necesario hacerlo en un marco de tratado de comercio internacional. Éstos equivalen a que un gobierno reduce sus barreras y, por tanto, respeta el derecho de propiedad de sus ciudadanos si el otro gobierno hace lo mismo. En otras palabras, si tú dejas de ponerte hediondo yo también me quito la hediondez.

Además de respetar los derechos de propiedad, propiciaríamos un entorno de competencia que fortalecería a las industrias situadas en el país y nos dedicaríamos a actividades económicas generadoras de bienestar y de empleos que no encarecen la vida. La existencia de una actividad económica no se puede justificar porque genere empleos. Si éste fuese el objetivo sería muy sencillo alcanzarlo. Si vamos a construir una carretera no usemos tractores, démosle palas a los trabajadores y generamos más empleos; y si les damos cucharas crearíamos aún más empleos.

La reducción del costo de hacer negocios es también esencial para desarrollar una industria que genere bienestar. Quizás los amigos industriales no insisten más en reducir el costo Venezuela porque enfrentarían más competencia al reducir las barreras de acceso.

Si deseamos un país de propietarios necesitamos ser respetuosos de la propiedad de todos y por ello debemos eliminar las barreras encarecedoras de la vida. Además, no puede haber un país de propietarios viable donde los ciudadanos no son los dueños de las principales actividades económicas como es el caso del petróleo.

hugo.faria@libertadyprosperidad.org

Noviembre 5, 2008

Hugo J. Faría // Economía de puertos milagrosa

Archivado en: Economía, Hugo Faría, Venezuela — libertadyprosperidad @ 12:45 pm
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A los venezolanos nos gusta poner como ejemplos a emular los tigres asiáticos: Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur. Menos atención, sin embargo, le prestamos a un milagro económico que ocurre justo frente nuestras costas: Aruba.

De acuerdo al CIA Factbook (espero no ir preso por citar esta fuente ultraimperialista), el ingreso por habitante de los arubanos es de $21.800 para el año de 2004, mientras el de los venezolanos para el 2007 es de $12.200. De modo que el ingreso por habitante de Aruba es 1.8 veces el de los venezolanos, casi el doble. Tienen una mayor esperanza de vida, menor tasa de mortalidad infantil y mayor índice de alfabetismo que en Venezuela. A pesar de no tener ríos nunca falta el agua dulce ni la electricidad.

La población total estimada de Aruba para 2008 es de unas 101.541 personas. Algunos críticos dirán que esta es la razón por la cual son ricos, porque tienen baja población. Si esta fuera la razón, ¿cómo se explica que en Estados Unidos siendo 300 millones de habitantes las personas viven mejor que cuando eran 200 millones y éstos vivían mejor que cuando eran 100 millones? ¿Acaso todos los países de baja población son ricos? Basta ver el caso africano. Más población puede ser altamente beneficiosa porque supone más producción y además implica mayor cantidad de ideas.

Sugiero que el éxito económico de Aruba se debe a sus políticas e instituciones que inducen a la población a trabajar en actividades que incrementan el bienestar personal y social. La principal actividad económica es el turismo y han desarrollado sectores de la economía compatibles con turismo como una refinería petrolera, banca, casinos, comercio, embotelladoras de Coca Cola, agua y cerveza.

En otras palabras, “sembrar el turismo” no significa pretender producir de todo. Prácticamente toda la comida, ropa, calzado y automóviles son importados, con variedades de refrescos, aguas y cervezas como Polar. Es más, lo que importan excede a lo que exportan y la diferencia es financiada con la compra de activos de la economía hecha por extranjeros, es decir, tienen un superávit en cuenta capital. Esto es propio de las economías con alto crecimiento, déficit en cuenta corriente y superávit en cuenta capital.

Si juzgamos por las opiniones frecuentemente difundidas en los medios de comunicación venezolanos, Aruba tiene una economía de puertos y quizás por ello vemos su modelo de desarrollo con cierto desdén a pesar de que viven bastante mejor que nosotros. Otra manifestación del inmenso daño que nos ha hecho la óptica mercantilista cuya aplicación le encarece la vida a las personas (inconsciencia social), y evita la asignación eficiente de los recursos.

En otras palabras, no tienen, por ejemplo, plantas textiles, ensambladoras de carros ni centrales azucareros pero viven mucho mejor que nosotros. La lección es clara, si la existencia de estas industrias le encarece la vida al ciudadano común es preferible no tenerlas y dedicar los valiosos recursos liberados a actividades que generen bienestar social como podría ser en el caso venezolano el turismo. De modo que en lugar de estar los venezolanos de a pie pobres subsidiando a empresas ineficientes en el sector industrial y agrícola, deberíamos invertir esos recursos en seguridad personal, agua e infraestructura vial y eléctrica para poder desarrollar una vibrante industria turística que genera empleos (que no le encarecen la vida al ciudadano común), y divisas.

Otras ventajas
Otros dos factores dignos de mención son la buena infraestructura legal y la existencia de un tipo de cambio fijo desde hace muchas décadas entre el florín y el dólar. El dólar circula libremente y también suelen aceptar el euro, por tanto se aproximan al modelo de libertad monetaria y el banco central es prácticamente una caja de conversión abocado a la defensa de un tipo de cambio fijo. Obviamente no hay control de cambios, de precios de tasas de interés ni gavetas bancarias. Tienen unas tasas impositivas sobre el ingreso altas que exceden al 50% y no tienen cero aranceles como Hong Kong y Singapur. Nadie es perfecto.

De este análisis se derivan al menos tres enseñanzas. Primero, si somos una economía petrolera debemos desarrollar actividades compatibles con petróleo. Si Dios nos dotó de ventajas comparadas en determinadas áreas esos son los talentos que debemos potenciar y no pretender ser lo que no somos.

Segundo, algunos especialistas se quejan de que importamos mucho. Falso, el problema es que exportamos poco. En economías como las de Hong Kong y Luxemburgo la suma de las importaciones más exportaciones exceden al 150% de sus respectivos PIB. Pero, ¿cómo vamos a exportar más si nos dedicamos a actividades en las que no somos competitivos y además tenemos un monstruoso costo de hacer negocios?

Finalmente, los venezolanos pasamos por Aruba frecuentemente. Es hora de que Aruba y en particular sus instituciones y políticas pasen por nosotros.

Octubre 15, 2008

¿Fin del capitalismo? // Hugo J. Faría

Archivado en: Economía, Hugo Faría, USA — libertadyprosperidad @ 7:11 pm
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A raíz de la crisis financiera originada en Estados Unidos vemos a representantes del Ejecutivo, como el propio Presidente, y de la oposición, como el señor Teodoro Petkoff, en estar una vez más de acuerdo en materia económica: esta crisis es un preludio al colapso del capitalismo. El gran ganador de la retórica anticapitalista de Petkoff y compañía es el empresariado ineficiente mercantilista del país porque no hay capitalismo sin competencia y parte de nuestro empresariado se enriquece destruyendo competencia.

La crisis financiera, ¿es falla del Gobierno o falla del capitalismo de mercado? Primero, el Banco de la Reserva Federal inunda al mercado con liquidez, particularmente a partir del 2003, propiciando tasas de interés reales negativas que abarataron artificialmente el financiamiento inmobiliario y dando lugar a la elevación de los precios de los bienes raíces. El exceso de liquidez además promovió la elevación de los precios del oro, petróleo, commodities en general y del euro. Es decir, a la devaluación generalizada del dólar.

Segundo, el Gobierno crea Fannie Mae en 1938 y Freddy Mac en los setenta para estimular el mercado de viviendas permitiéndoles comprar hipotecas originadas por la banca. Estas hipotecas son empaquetadas y en base a ellas se emiten instrumentos (titularización) denominados Mortgage Back Securities (MBS) que son vendidas a inversionistas, banca de inversión e incluso a gobiernos extranjeros.

A partir de mediados de los noventa el Congreso Americano y el ministerio de Housing and Urban Development le exigen a Fan y Fred que un elevado porcentaje de las hipotecas que compran deben corresponder a familias de bajos ingresos. Para el 2005 el 22% de las hipotecas compradas corresponden a familias con ingresos un 60% por debajo de la media del ingreso del área donde habían adquirido la vivienda.

Tercero, en 1977 el Congreso aprueba el Community Reinvestment Act que obliga a los bancos comerciales a otorgar créditos a personas de bajos ingresos y en regiones del país deprimidas. Estos créditos también fueron titularizados y los compraron Fan y Fred entre otros.

De modo que si hay un mandato político de generar créditos de dudosa calidad, (préstamos Ninja, no income, no job, no assets) y Fan y Fred los compran, es de suponer que los bancos los van a generar. Sin querer eximir de responsabilidad personal a los prestamistas y prestatarios, yo veo aquí fundamentalmente un fracaso gubernamental más que una falla del mercado.

Finalmente, una regla contable, (no de mercado), llamada marking to market la cual obliga a las empresas financieras a reflejar el valor de mercado de sus instrumentos financieros. Como el mercado está paralizado estos activos tienen un precio muy bajo a pesar de que siguen generando flujos de caja regularmente. Este bajo precio es contabilizado como si fuera una pérdida la cual podría detonar requerimientos de nuevo capital, inducir una liquidación o propiciar la venta de la empresa.

Algunos argumentan que la causa de la crisis es la desregulación del sistema financiero iniciada durante el gobierno de Reagan. Observo que gracias a la desregulación los bancos han resistido mejor porque han podido invertir en más diversidad de activos y han logrado una mayor diversificación geográfica. Es más, gracias a la desregulación la banca comercial ha podido adquirir bancos de inversión que se encontraban en aprietos financieros. Llama la atención que son precisamente los entes financieros menos regulados, hedge funds y private equity funds, los que han tenido menos repercusiones traumáticas para la economía y los ciudadanos.

La regulación moderada es necesaria. No obstante, reconozcamos que la regulación no es una panacea. Ninguno de los entes regulatorios del gobierno americano alertaron sobre esta crisis o impidieron las prácticas que la originaron.

Esta crisis igual que la depresión de los treinta la indujo erróneas políticas gubernamentales. La depresión se debió más a la elevación de los aranceles en 1930, el aumento de los impuestos y la reducción de la oferta monetaria que a los excesos del capitalismo como inicialmente y equivocadamente hizo creer Keynes. El Gobierno tiene un papel insustituible en la economía y es el de crear la infraestructura legal que protege los derechos básicos de las personas, estimular la formación del capital humano erradicando endemias, realizar obras de utilidad pública que el sector privado no pueda llevar a cabo y crear un marco regulador que apuntale el buen funcionamiento de los mercados. Es decir, subsanar las verdaderas fallas del mercado.

El gobierno de Estados Unidos debe aprender de sus errores para no inducir crisis innecesarias del capitalismo, propiciar la viabilidad del sistema financiero y no rescatar a los gerentes y accionistas, evitando la socialización de las pérdidas. Si el capitalismo, el cual es inherente a la naturaleza humana, llega a su fin será por brutal imposición gubernamental al estilo soviético.

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