Ideas de Libertad y Prosperidad

Octubre 19, 2009

El Estado, el Gobierno y el Pueblo // Liliana Fasciani

Archivado en: Liliana Fasciani, Política, Venezuela — libertadyprosperidad @ 1:49 am

No me explico por qué insisten en hablar constantemente de los problemas del país, en enunciarlos una y otra vez, en referirse a ellos como si se tratara de problemas nuevos, recién surgidos, como si hicieran hallazgos inéditos, cuando en realidad llevamos con ellos tanto tiempo que forman parte de nosotros. Ni el gobierno ni la oposición han aprendido, en todos estos años, a pensar en esos problemas como suyos también. Siguen refiriéndose a ellos en tercera persona, como si pertenecieran solamente a los demás e insisten en explicar las causas en vez de buscar las soluciones.

Diría que el más grave de todos los problemas es no pensar en ellos como fenómenos sociales que debemos solucionar, sino como meras consecuencias de las acciones y omisiones gubernamentales –del pasado y del presente– frente a la degeneración de los valores morales. El problema es, por tanto, que no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo para ejecutar las soluciones, lo que hacemos es dar vueltas alrededor de los problemas, como si con enunciarlos conjuráramos un maleficio.

En vez de buscar culpables o de culpar a otros, el paquete discursivo debe contener propuestas y convocar a los ciudadanos a trabajar por éstas. Si en su resbaladiza retórica los políticos se abstuvieran de señalar a otros con el dedo, de fanfarronear, amenazas y dirigir un coro de eslóganes estériles, si en cambio plantearan sus puntos de vista acerca de cómo y cuándo resolver tal y cual problema concreto, si con toda claridad gobierno y oposición admitieran que solos no pueden llevar a cabo semejante empresa; si en su larga y tediosa espera por una ayuda o por un milagro, el pueblo asumiera su cuota de responsabilidad ciudadana, es probable que llegara a sentirse motivado para participar en el esfuerzo, porque tendría conciencia de que el goce de sus derechos depende del cumplimiento de sus deberes y apreciarían que se les tratara como adultos capaces y no como minusválidos sociales.

Salvo unos pocos concejales, alcaldes y gobernadores que arañan a duras penas sus exiguos recursos y han logrado el respaldo de sus comunidades para realizar un trabajo conjunto, el resto del país se descalabra ignominiosamente.

Las soluciones a la mayoría de nuestros problemas no las tiene el Estado, las tenemos nosotros.  El Estado lo que tiene es dinero, pero la riqueza petrolera no es para repartirla graciosamente, sino para reinvertirla y distribuirla a través de servicios públicos de calidad, oportunidades de estudio, fuentes de empleo, seguridad y desarrollo. Seremos auténticamente libres e independientes cuando el gobierno propicie las condiciones necesarias para que las personas tomen sus propias decisiones respecto de cómo desean vivir y qué quieren hacer para mejorar su calidad de vida. Seremos un país autónomo y próspero cuando los esfuerzos particulares de los ciudadanos encuentren respuesta adecuada en los esfuerzos del gobierno por garantizar a la colectividad los mismos derechos y exigir las respectivas bligaciones. Pero mientras se pretenda hacer del Estado un monstruo omnipotente y omnisapiente, desbordado en su capacidad y en sus atribuciones, el pueblo seguirá siendo una masa informe y desordenada de hombres y mujeres sin incentivos, sin bienestar y sin responsabilidad

Privilegismo // Nicomedes Zuloaga

Archivado en: Política, Venezuela — libertadyprosperidad @ 1:40 am
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Artículo publicado en La Esfera, 6 de junio de 1961

En la terminología de Marx y Engels, los términos “socialismo y comunismo” son sinónimos.  Hasta 1917 ningún marxista se atrevió a establecer una diferencia entre ambos.  En esa época, quienes consideraban como su evangelio al Manifiesto Comunista se denominaban simplemente “socialistas”.  Cierto es que Marx, en su Crítica al Programa de Gotha, establece que hay una fase primera e inferior y otra segunda y superior del socialismo, pero nunca las distinguió como socialista la primera y comunista la segunda.  Sólo cuando en la primera etapa de la revolución rusa se recrudeció la lucha entre los de la minoría o parlamentarios (mensheviks) y los de la mayoría o revolucionarios (bolsheviks), aparece el término “comunista” para designar a estos últimos.  Y cuando posteriormente Lenin constituyó la Tercera Internacional para exportar su forma violenta de revolución socialista, la denominó Tercera Internacional “Comunista”.  Hoy en día, los soviets tratan de distinguir entre ambos vocablos, aludiendo al socialismo como una etapa anterior del comunismo, pero el propio nombre de Rusia los traiciona.  Ellos no se denominan comunistas, son la Unión de Repúblicas “Socialistas” Soviéticas.

Hay muchas especies de socialismo: el ruso o burocrático; el nazista o de economía compulsiva; el fascista o corporativo; el utópico, el científico, el fabiano, etc., pero todos ellos están de acuerdo en la tesis fundamental: en la propiedad por el Estado de los factores de producción.

En nuestra situación política partidista no hay una verdadera discusión sobre el asunto.  Todos los partidos son socialistas.  Sus líderes, muchos de buena fe, muchos amigos míos, defienden al socialismo no por él mismo, sino como la única fórmula que conocen para combatir al capitalismo.

Pero en la Venezuela de nuestros días ser socialista no es necesariamente ser comunista.  Aprendimos en estos últimos días que nuestros socialcristianos se consideran socialistas cristianos (marxistas que van a misa), que quieren inclusive darle lecciones a sus colegas europeos de como debe manejarse la cosa pública para obtener una verdadera “justicia social”.  Nuestro ministro de Minas, también en estos últimos días nos informó que aún cuando en el campo internacional era partidario del cartel y del monopolio (hijos legendarios y odiosos del capitalismo), porque ellos no iban dirigidos sino contra las naciones “ricas” que usan el petróleo como combustible (las que se ponen ropa, por ejemplo), en el campo nacional su partido era socialista.  En otras palabras, que en su concepto el capitalismo era bueno sólo cuando se constituyera la compañía anónima “Venezuela S.A.” y lo explotara debidamente.  En cuanto a la desintegración amarilla (URD), en el campo ideológico ellos nunca han sido realmente nada, aunque de vez en cuando, según y como las circunstancias, sus líderes han ido del fidelismo al burguesismo.  Pero todos ellos, sin excepción, dicen no ser comunistas.  Todos están de acuerdo, sin embargo, en que son definitivamente anticapitalistas.

Ahora bien, a mí se me hace que los líderes influyentes de esos partidos critican a ese capitalismo sin conocerlo.  Lo identifican con el sistema económico privilegista que ha existido en casi todos los países de América Latina, en los cuales las fortunas no han sido, con muy honrosas excepciones, fruto de haber servido mejor y más barato las más urgentes necesidades del pueblo, sino, muy por el contrario, consecuencia directa y sostenida de un privilegio otorgado por el tirano de turno.  No quiero decir con esto que el pecado original del privilegio se transmita por ósmosis a quienes posteriormente han concurrido al mercado, ya cerrado, para echar a perder el festín del primer privilegiado, pero es evidente por lo menos que los beneficios así obtenidos no pueden calificarse como “capitalistas”.  Esos líderes han conocido al capitalismo sólo a través de sus críticos irracionales, los marxistas, sin preocuparse nunca de averiguar en forma científica y objetiva si esas críticas eran realmente fundadas.  Ellos han confundido, repito, al capitalismo con el privilegismo.  Consideran odiosa la posición de quien se atreve a defender hoy una economía de mercado, porque creen que quien lo hace es movido sólo por un interés clasista, para defender el privilegio, sin darse cuenta de que mediante ese sistema no solamente acabaríamos con esos privilegios de origen tiránico, sino también con aquellos otros hoy más de moda, los de origen partidista.

La democracia, para mí, no es un fin en si misma.  Es sólo el único método pacífico para cambiar de gobernantes.  Ella no garantiza que los mejores sean elegidos para la función pública, pero tampoco lo garantiza ningún otro sistema.  Los elegidos que hoy gobiernan, y quienes pueden ser escogidos en los próximos comicios, están en el deber ineludible de estudiar objetivamente y comprender todos los sistemas político-económicos que ha ensayado la humanidad, para poder así, con verdadero conocimiento de causa, valorar y preferir entre ellos, aún cuando esto signifique tropezar con palabras raras que posiblemente no se encuentren ni en el diccionario presidencial, como “cataláctica”.  Para mí no cabe duda, Moral y Luces siguen siendo nuestras primeras necesidades.

Julio 20, 2009

Rayados // Hugo J. Faria

Archivado en: Economía, Hugo Faría, Política, Venezuela — libertadyprosperidad @ 12:03 am

Aunque el concepto de libertad es uno se suelen distinguir tres dimensiones de la libertad; la económica, política y civil. La económica es protección a la propiedad privada bien adquirida, es decir, sin uso de coerción, fraude o robo. La política viene dada por la capacidad de elección de los gobernantes en forma transparente y la civil por la libertad de expresión y de culto religioso. La persona convencida de las bondades de vivir en un mundo libre las quiere todas. Es como el padre que tiene tres hijas, las quiere y defiende a todas por igual.

A pesar de esta realidad los líderes de la oposición, de toldas políticas, medios de comunicación, sociedades civiles e intelectuales defienden las libertades políticas y civiles pero no las económicas. Por ejemplo la inflación y devaluación, las cuales confiscan riqueza de los pobres que es transferida hacia los ricos. ¿Acaso los medios de comunicación, los políticos, representantes de asociaciones civiles e intelectuales enfatizan la necesidad de eliminarla? Todas estas personas han visitado Panamá, ¿por qué no luchan por la implantación en Venezuela de su sistema de libertad monetaria el cual protege el fruto del esfuerzo ciudadano mejor que cualquier otro sistema?

Diría que en buena parte porque no son genuinos defensores de la libertad, defienden la propiedad privada de los dueños de algunas empresas o los intereses de un gobierno perverso, los cuales son beneficiarios de la inflación y devaluación, pero no la propiedad privada del ciudadano común.

Los electores los perciben como no creíbles porque su agenda no contiene planteamientos que convenzan al ciudadano de a pié que con la salida del presidente Chávez su condición material va a mejorar y ante esta incapacidad sólo les queda criticar al Presidente, desear su fracaso y defender las libertades políticas y civiles. En consecuencia están rayados.

En forma abrumadora la principal estrategia de la oposición es la de formular críticas negativas al gobierno. Incluso plumas liberales como Mary O´ Grady o Álvaro Vargas Llosa al juzgar por lo que escriben, el que no vive en Venezuela creería que la oposición es perfecta porque nunca es criticada constructivamente, mientras el gobierno es el único malo de la partida. Este sesgo no ayuda a ganar la buena voluntad de los electores. Se trata de una estrategia equivocada. Tanto Mary como Álvaro deberían contribuir a convencer a la oposición de un cambio de estrategia que esté más centrada en el bienestar del ciudadano y menos en el Presidente, quien además es popular.

Se habla de un posible estallido social. No lo veo muy probable porque, ¿acaso el ciudadano va a arriesgar su vida por unas propuestas que no contienen el fermento necesario para mejorar su condición material? ¿La causa por la que se lucha es suficientemente noble para perder la vida? Resulta que estos ciudadanos con libertades políticas y civiles no salieron de la pobreza.

Se habla de la necesidad de ir a un consenso, un pacto social. Para ello es necesario ponernos de acuerdo sobre el modelo económico que sea capaz de mejorar el nivel de vida de los venezolanos. El problema está en que tanto gobierno como oposición lo que profesan es socialismo, apoyados por un empresariado mercantilista. En consecuencia, ¿qué alternativa válida le pueden ofrecer a los electores que mejore su condición material?

Para llegar a un consenso necesitamos empresarios que apoyen una campaña mediática donde se venda la idea de libertad monetaria, cero aranceles, renta petrolera para los ciudadanos (mejor que misiones), acciones de Pdvsa en manos ciudadanas (no y que ahora el petróleo es de todos), donde se muestre cómo la pobreza se ha reducido en el mundo gracias a la implantación progresiva de prácticas capitalistas. ¿Dónde están esos empresarios?

Noto que muchos se están yendo a otros países como Colombia, Panamá y Estados Unidos y aunque dadas las circunstancias la huída es natural, también dicha huída es el testimonio de una batalla que no fuimos capaces de dar, de una ausencia de liderazgo, porque estamos acostumbrados a obtener beneficios en forma perversa, destruyendo competencia y no generando bienestar.

Como no hemos dado la batalla por la defensa de las libertades económicas nos hemos dado un país donde las libertades civiles y políticas son precarias. Donde la vida no es respetada, donde amigos como Germán García están desaparecidos, en fin un país donde no hay mucho futuro y la oposición sigue insistiendo obstinadamente en una estrategia fracasada que en el fondo preserva los privilegios adquiridos legalmente de políticos y empresarios, pero los ciudadanos le ven las costuras.

Los gesta que realizaron nuestros próceres puede calificarse como propiciadora de la independencia de España pero no de la libertad ciudadana. La historia se repite porque los líderes de la oposición buscan la independencia del presidente Chávez pero no la libertad, particularmente la económica, de los venezolanos.

Abril 21, 2009

Chávez ilumina a Obama // Rafael Rincón-Urdaneta

Archivado en: Política, Rafael Rincón-Urdaneta — libertadyprosperidad @ 7:12 pm

Pocas semanas hace que Hugo Chávez llamó “pobre ignorante” al novel inquilino de la Casa Blanca. Consecuentemente con su convicción acerca de las escasas y opacas luces del gobernante estadounidense, especialmente en cuanto a América Latina se refiere, el líder bolivariano le ha obsequiado a Barack Obama el libro “Las Venas Abiertas de América Latina”, escrito por Eduardo Galeano décadas atrás. Aunque el gesto luce a primera vista amistoso, el mensaje implícito no es tal: Ud. es un ignorante – no sabe nada de América Latina – y por culpa de Uds. estamos en desgracia.

Luego de haber tildado de “analfabeta” a Mario Vargas Llosa y considerando su extraña manera de interpretar el mundo, me he tomado con escepticismo la apreciación de Chávez. No obstante ello, la elección del presente no estuvo nada mal. Teniendo en cuenta que a una sociedad se le comprende conociendo sus creencias y valores – las ideas arraigadas en el imaginario colectivo de sus pobladores – recomiendo a Obama no engavetar esa joya de la literatura política que le han regalado, sino leerla de vuelta a casa durante el vuelo.

Galeano es uno de esos profetas izquierdistas tan seguidos y alabados en América Latina. Su libro, el de “las venas abiertas”, es una suerte de Biblia tercermundista, de lectura obligada para convencerse de que esta tierra de buenas e inocentes gentes es una indefensa víctima del imperialismo. La conclusión del autor es, entonces, muy simple: Así estamos porque nos han robado y porque seguimos siendo robados.

Una de las tesis más populares en América Latina, a propósito de su vergonzoso subdesarrollo, se refiere a un incesante saqueo que empezó en tiempos coloniales remotos y ha continuado con igual o mejor efectividad hasta los días presentes. Es decir, este otrora paraíso impoluto fue asaltado – se llevaron el oro – y lo es hasta hoy, cuando “se roban nuestros recursos y explotan a nuestro pueblo”. Ayer fue España (léase Europa) y hoy, principalmente, los Estados Unidos. Es esa, grosso modo, la idea de Galeano y melodía embriagante para la izquierda latinoamericana.

Oportuno es advertir, que la seductora teoría del saqueo no sólo explica el subdesarrollo latinoamericano, sino también el desarrollo de los hoy países más ricos: “ellos son ricos, única y exclusivamente, porque nos han saqueado y explotado”. Es decir, las hoy potencias exitosas y prósperas no deben su calificación como tales a su esfuerzo, creatividad e innovación, transparencia político – administrativa, institucionalidad democrática y decente gestión de los recursos. No, sólo a su rapacería. Y si añadimos el sofisticado análisis de Lula da Silva sobre la responsabilidad de los “blancos de ojos azules” en la actual crisis financiera, así como las profundas teorías de otros líderes políticos y de académicos hostiles al capitalismo, a la globalización y a la democracia liberal, pues bien podríamos sugerir varias lecturas más, cuya conclusión será invariablemente la misma.

La tesis del saqueo se une a otra igualmente potente: la de la conspiración. Esta postula que grandes e infames fuerzas del mal, dirigidas por naciones ricas y burguesías (u oligarquías) locales, convergen en un sabotaje inmejorablemente urdido para impedir el desarrollo, no sólo de América Latina, sino de todos los países pobres del orbe. El propósito sería evitar que tomen el poder los oprimidos y cesen los privilegios de los poderosos… ¡Huele a azufre!

Sabotaje y saqueo simultáneos suponen los más horrendos y ruines métodos: la imposición de un modelo político y socio – económico incompatible con la cultura originaria, que es esencialmente buena y ajena a la maldad; la inyección de ideas falsas con fines de dominación; la promoción de vicios para embriagar y cegar a los indefensos latinoamericanos (qué se yo: sexo, drogas y Rock n’ Roll; consumismo; Hollywood; MacDonald’s; Starbuck’s, etc.) y la aplicación de la presión militar y económica, además de otras escalofriantes perversidades. En fin, todo resumido en la maldita globalización.

Según esta visión, en la desdicha latinoamericana nada tienen que ver la galopante corrupción local; la ineficiente administración de los recursos; las impresentables gestiones político – administrativas; el populismo; la inexistente visión de futuro; la alergia a la producción de bienes y servicios de calidad y con mayor valor agregado, sin contar el fanático culto a la pobreza y la bajísima autoestima del latinoamericano. Este desgraciado presente es consecuencia exclusiva de cinco siglos de saqueo y lo seguirá siendo hasta el fin de los tiempos. Responsabilidad alguna recaerá sobre los propios latinoamericanos, que son buenos, sino sobre agentes externos, que son muy malos.

Demasiados latinoamericanos están persuadidos de su condición de víctimas (que parecen disfrutar) y de acuerdo a ello viven, comen, duermen y hacen política. Así, después de todo, la vocación de maestro y la generosidad del gobernante venezolano iluminarán a Obama sobre el motivo real del subdesarrollo en la región, que no está en las razones de Galeano, por cierto, sino mucho más en la ideología que promueve: un sistema de creencias perfecto para fracasar y para consolidar la más paupérrima autoestima colectiva.

Febrero 13, 2009

Sobre la visita de Bachelet a Cuba y la defensa del castrismo // Rafael Rincón-Urdaneta

Archivado en: Política, Rafael Rincón-Urdaneta — libertadyprosperidad @ 6:28 pm
Hoy me extiendo más de lo normal, pero el tema lo amerita.

I

A propósito de la visita de la Presidenta chilena, Michelle Bachelet, a Cuba y de su negativa a reunirse con la disidencia de la Isla, me pregunta mi primo Javier: “¿Será que los políticos pueden ser tan caraduras y justificar una dictadura dependiendo de la ideología a la que pertenecen?” Cuando me dijo que la visita en cuestión había sido criticada en el Imperio del Mal, y sabiendo que él vive en Miami, refugio de ratas contrarrevolucionarias, golpistas, neofascistas e imperialistas, supongo que los cuestionamientos vienen, mayormente, de la disidencia cubana y de venezolanos que no tuvieron adrenalina suficiente para experimentar la intensa sensación que produce el suicidio colectivo con la píldora del Socialismo del Siglo XXI.

Pues sí, los políticos, en general, pueden llegar a ser muy caraduras. Pero también muchos periodistas, analistas y académicos, de una u otra manera vinculados con la política. En los académicos, el caradurismo y la deshonestidad intelectual son especialmente imperdonables, no porque deban ser “imparciales y objetivos”. No tienen por qué serlo. El conocimiento en las ciencias sociales tiene consecuencias políticas y se produce, entre otras cosas, de acuerdo a ideas, valores y creencias, también políticas. En las matemáticas la cosa es distinta, pero la política, como bien decía Otto von Bismarck, “ist keine exakte Wissenschaft” (no es una ciencia exacta). El académico caradura y deshonesto no es el que toma partido. Es el que simula objetividad científica mientras, en indumentaria de laboratorio, con cara de Nobel de Física y discurso teórico muy bien pensado, hace las declaraciones más militantes y absurdas. Y el peor es el que miente a sabiendas de que lo hace. Chomsky, en esto, es un maestro. Por ello, los buenos académicos, analistas o periodistas no son los que tratan de ocultar su postura para ser más creíbles (a veces con pretensiones de manipulación), sino los que mejores y más serios argumentos ofrecen.

Explico esto porque, volviendo al tema, en Chile también se ha armado un revuelo más o menos escandaloso. Y las críticas no han sido lanzadas sólo desde la derechista Alianza por Chile, conformada por Renovación Nacional y por la Unión Demócrata Independiente, sino también desde el seno de la propia Concertación izquierdista, especialmente desde la Democracia Cristiana y por algunas individualidades militantes en otros partidos. Pero el Ejército Rojo de Salvación (ERS), constituido por políticos, analistas, periodistas y similares, todos de izquierda, salió en defensa, más que de la visita a Cuba, del propio castrismo, no sin antes tratar como traidores a los izquierdistas críticos de la Revolución Cubana. Los escudos antimisiles instalados para resistir la embestida de la derecha neofascista y bla bla bla… son dos: a. ¿Por qué no hay escándalo cuando una misión de negocios visita China, país que viola sistemáticamente los derechos humanos, y sí se protesta cuando se produce una visita a Cuba? b. La visita a Cuba obedece a “razones de Estado”. Con la metodología de Jack el Destripador, vayamos por partes.

II

El ERS, a la primera cuestión, responde: no hay protesta por visitas a China porque están involucrados intereses económicos (egoístas, malsanos, malditos) de los ricos (los explotadores). Eso puede ser cierto, pero olvidan los defensores del proletariado que una eventual ruptura de relaciones con China, con la que Chile tiene ventajosas relaciones comerciales, podría dejar en la calle a un número alarmante de trabajadores. Además, en esta relación, la posición de Chile es sumamente débil. Ambos son argumentos de frialdad pragmática y sobre China habrá que decir en un próximo artículo. Mi tema de hoy es objetar la deshonesta comparación que hace el ERS entre Cuba y China que, con fines sólo didácticos (por favor, guatemaltecos, no me malinterpreten), ilustro con un juego de palabras: es como comparar Guatemala con Guatepeor.

China tiene un régimen en el que conviven tensamente la apertura económica y un rígido esquema de restricción política. No es, ni por accidente, una democracia. Pero a mi juicio ya ha dejado de ser un régimen totalitario. La China maoísta, por fortuna, ya no existe. El Estado chino ha “cedido” ciertos espacios que, en un contexto totalitario, mantendría absoluta y totalmente controlados. No sé si atreverme a decir que China ha empezado a moverse desde el totalitarismo puro (ése de “todo dentro del Estado y la ideología oficial, nada fuera de ello”) hacia una forma autoritaria distinta, capaz de coexistir con el capitalismo y, por ende, de dejar ciertos espacios de libertad. No alivia demasiado, pero cualitativamente el cambio es innegable.

Aún dejando por fuera un sinnúmero de situaciones, datos y hechos, puedo mencionar que los chinos viajan; salen y entran con bastante libertad, incluso en calidad de turistas y hasta pueden permanecer en el extranjero. Millones de chinos acceden masivamente a Internet, censurada, eso sí, pero ya emplean cotidianamente tecnología de punta e información (y a veces se las arreglan para violar los controles, dicho sea de paso). En materia económica, la situación de los chinos ha mejorado notablemente. Me cuenta Miguel Cabrera, un buen amigo cubano, que hay en China más de 60 millones de ricos, lo que equivale a la población de Gran Bretaña. Bueno, tienen ciertas condiciones favorables básicas: ya entienden el significado del término “propiedad privada”, fundamento de la libertad en general, y gozan de un nivel de libertad económica nada despreciable. Eso sin contar que muchos chinos residentes fuera del país invierten hoy en China. Por otra parte, aunque muchos chinos (porque no todos) son aún tratados como esclavos en las empresas (sospecho que más en las chinas que en las extranjeras), tales tratos han mejorado significativamente con el tiempo. Es una tendencia inevitable y una consecuencia de la apertura al mundo y de la presencia de capitales, ejecutivos, trabajadores y turistas extranjeros.

¿Que en China se violan los derechos humanos? Pero naturalmente. Todos los días. Hay opositores en calidad de presos políticos y bastante censura. Y que no se olvide el 1989 de Tiananmen… más que suficiente. Pero la tendencia de años muestra avances positivos, mas no estancamiento o retroceso. Esto no es óptimo, pero práctica y fríamente es mucho mejor que nada. Pareciera que China está, muy pero muy lentamente, abriendo la válvula de la libertad. Al menos eso espero y hay hechos observables que respaldan esa tesis. Y si no lo está haciendo a consciencia, pues el capitalismo, aún con sus naturales (y humanas) imperfecciones, podría fortalecer los derechos de los ciudadanos y tensar aún más la difícil convivencia capitalismo – autoritarismo. El capitalismo da acceso a la propiedad y libertad económica, entre otras cosas. Da poder, cosa que no existe en el comunismo fuera de la clase gobernante.

¿Y qué pasa con Cuba? Allí rige el totalitarismo comunista puro y duro, sin muestra alguna de flexibilización o tránsito hacia algo mejor o menos perverso. Miente descaradamente quien lo niega. El régimen chino actual es de partido único (bueno, hay más partidos “democráticos”, pero no creo que “importunen” mucho), cambia de presidente y, al menos, más gente mete la mano en el plato. Pero el de Cuba es personalista. No hay relevo del Líder antes de su muerte y se hace lo que manda su soberano antojo. Esto es bastante peor que el sistema de partido único, que es ya una aberración. En Cuba no hay válvula de libertad que se esté abriendo, ni rápida ni lentamente. Raúl, como que da señas de cierto pragmatismo y de menor tozudez, pero no hay nada claro. Cuba, tierra que Fidel considera una granja de su exclusiva propiedad, lleva medio siglo de represión sin tregua y de absoluto estancamiento en todos los sentidos (también en los aspectos que siempre han sido estandartes de la revolución, como la salud pública y educación).

Por otra parte, los cubanos no viajan. Ellos escapan. Partir en balsa improvisada, como alma que lleva el Diablo, hacia el inmundo capitalismo yankee no obedece a arrebatos de locura colectivos ni es una demostración del desarrollo de la ingeniería náutica cubana. Y es que los movimientos migratorios son una prueba bastante sólida. ¿Por qué hay tantos cubanos fuera la Isla? ¿Por qué los cubanos huyen despavoridos del Paraíso? Si Cuba es tan feliz, libre y democrática, ¿por qué tan severas prohibiciones para salir? ¿Por qué no emigran chilenos, estadounidenses, panameños o alemanes en masa a Cuba? ¿Por qué los países que más reciben inmigrantes son todos desarrollados, capitalistas y, además, regidos por democracias liberales? ¿Casualidad?

En Cuba tampoco hay acceso a información, fuera de la publicada en un par de medios audiovisuales o impresos, todos estatales y muy bien controlados ¿Internet? Para los turistas que visitan la Isla, de muy mala calidad, por cierto. Nada de tecnología de punta fuera del palacio de gobierno. La penosa situación económica de los cubanos no tengo que describirla. ¿Educación? En realidad, adoctrinamiento. Las escuelas cubanas, todas estatales y controladas, son centros de formación castrista donde a los pequeños se les inculca la alabanza al Profeta y la creencia de que deben sus almas y existencias a Fidel. Se alfabetiza para poder leer lo que el gobierno quiere que se lea. ¿Deporte? Todos los días algún feliz deportista (o artista) en el extranjero, al parecer fuera de sí, deserta. Curioso. ¿Salud? Asumamos que sea excelente: ¿Se necesita en Alemania, en Dinamarca, en Noruega y en Canadá un Fidel para tener salud de primera? ¿El costo de tener salud (también educación) debe ser la libertad? En el capitalismo me sale, en este sentido, “más barato” y, además, me dan factura para control contable y para cambios y devoluciones. Todos los “privilegios sociales” de los cubanos se disfrutan dentro de la celda o, mejor dicho, de esa versión caribeña de Alcatraz diseñada por el Archirecto en Jefe.

III

Pero cuando el ERS se siente acorralado, aparece el comodín dorado: el “bloqueo”. Pero ¿sufre efectivo bloqueo un país que, según cifras oficiales, comercia con más de 100 naciones en todo el planeta? Castro y sus fieles hablan de “bloqueo” como si hubiese una total obstrucción militar por tierra, mar y aire para impedir el acceso de bienes (de “alimentos y medicinas”, para hacerlo más dramático) y provocar una masiva mortandad. Pero los cubanos se están muriendo, con nosotros, de aburrimiento. El rayadísimo disco del bloqueo – en realidad se trata de un embargo en respuesta a expropiaciones sin pagar ejecutadas por Castro contra empresarios estadounidenses en los años 60 – es el recurso retórico para ingenuos más efectivo y manoseado que existe. Se usa para salvar de culpas al Profeta y para endilgárselas a la Casa Blanca, morada del Mal. Y, por si fuera poco, la política exterior castrista está inspirada en la práctica de la sanguijuela: antes con la mano metida en el bolsillo de la Madre URSS y hoy (junto a Bolivia, Ecuador, Nicaragua, República Dominicana, Argentina, entre otros) con las dos en los bolsillos venezolanos… y ni contar que, en 2008, EEUU vendió a Cuba más de 700 millones de dólares en alimentos.

IV

Con respecto a las “razones de Estado”, debo decir que a veces las hay, y realmente legítimas. Y cuando son puro cuento, los políticos usan el término como ese cotidiano “por razones ajenas a mi voluntad…”. Pero me causan extrema sospecha la emotiva ceremonia en homenaje a Allende y los discursos de halago al castrismo. Pero lo mejor fue el ataque de Bachelet, durante un foro de empresarios en La Habana, – adivinen – al “bloqueo”, que debe levantar inmediatamente EEUU a un gobierno antiestadounidense… ¡Caramba! Es decir, la Cuba de Castro se declara oficialmente antiestadounidense – que si fuera más poderosa declararía la guerra – y es incapaz de, valientemente y como buena revolucionaria de Socialismo o Muerte, asumir dignamente las consecuencias. Quiero destruir al Imperio, pero éste ha de facilitar mi objetivo. Y, como remate, explicó la mandataria que al famoso bloqueo se deben las penas económicas y sociales del pueblo cubano. No a la quincuagenaria dictadura totalitaria comunista, ni al manejo minuciosamente torpe de la economía, ni al bloqueo en versión doméstica que Fidel ha impuesto a los cubanos para que no tengan libertades económicas y políticas. No. Se deben al Imperio del Mal. Pues habría que proponer a Castro, adicionalmente, acuerdos de libre comercio, como los que tiene Chile en abundancia y que han contribuido a exportar mucho, a abaratar algunos costos y a surtir el mercado de bienes diversos.

Todo esto, ya para finalizar (¡¡¡por fin!!!), deja claro que el ardid de defender a la Revolución Cubana metiendo a los chinos en el cuento es para tontos, que a veces parecen disfrutar de su condición de tontos. La carta china no puede ocultar el profundo desprecio del castrismo por los derechos humanos y la libertad. Y así como es hábito de parte de la izquierda usar a EEUU como comodín milagroso, la China traidora, la que cometió la bajeza de abrazar el capitalismo y de no suicidarse con el comunismo puro, también es útil. Porque China, desde que es capitalista y amiga de los empresarios, mas no de los partidos comunistas y de los guerrilleros, sí que viola los derechos humanos. No antes, cuando era maoísta.

Por otra parte, recuerdo que en Chile, y en tantos otros países, es un interés nacional el cuidado y la promoción de la democracia (liberal – representativa) y de la libertad. De hecho, eso está perfecta y claramente establecido, no sólo en los documentos nacionales más importantes, sino también en los principios de la Organización de los Estados Americanos, que funciona, por cierto, muy satisfactoriamente como salón de fiestas y encuentros sociales, cuando no como circo de espectáculos vergonzosos. Pero si se animara alguien a repasar tales postulados, se apreciaría cuán interesante hubiese sido reunirse con la disidencia cubana para conocer sus inquietudes y proyectos. Pero quienes sugirieron una reunión con ésta ya tienen boleto, comprado y confirmado, de ida y sin regreso al Averno.

Conclusión: En lo política y económicamente práctico, e incluso en lo ético, es bastante más aceptable mantener relaciones con un régimen que se ha abierto al mundo y que ha mostrado, durante al menos 3 décadas, cambios insuficientes pero concretos, que apoyar apasionadamente a la estancada y cruel Cuba castrista, imitada hoy por Venezuela. Pero, en fin, en nombre de los pobres y del sueño comunista de la sociedad perfecta, se puede cometer y aplaudir cualquier barbaridad.

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